No mucho tiempo atrás Aguirre afirmó que era una buena aficionada al mus. Debió tomar nota de esto su archienemigo, un Gallardón que ha decidido jugar, una vez más, una nueva partida de ese juego en el que las cartas están marcadas por varias personas, el tapete no es regional sino nacional y el árbitro es parte implicada en el desarrollo de la acción.Como primera jugada de esta partida (que no tiene más que ligeras pausas) aparece la famosa entrevista de Cobo en la que se despachó a gusto con una Aguirre que lleva tiempo intentando cambiar la Presidencia de la Caja de Ahorros madrileña. Una ataque que entraría en lo “normal” de dos enemigos íntimos que se golpean siempre que pueden. Lo que nadie se explica es la excusa que se han buscado esta vez, que no es otra que la elección del candidato a ocupar la dirección de Cajamadrid. Como esto es mucho más fácil de explicar que el caso Gürtel, cuya maraña desarrollada se escapa a mi capacidad de entendimiento (y que, ya lo verán, terminará en miniserie), me atrevo a realizar un breve resumen de la historia del PP regional para explicar la sorpresa que causa que Aguirre no quiera a Rato como Presidente de Cajamadrid y que sea el candidato de Ruiz Gallardón o de Rajoy.
El Partido Popular de Madrid es una estructura más o menos pequeña (no confundir con la nacional), con un cierto hermetismo y un enorme poder. Dentro de esta organización, y como no podía ser de otra manera, existen figuras claves a la hora de explicar el reparto del poder. Una de estas figuras es la de Rodrigo Rato, el auténtico dominador del PP regional que tenía, hasta hace no mucho, a Pío García Escudero como uno de los hombres de confianza que le guardaban el redil. Además de esto, hay que tener claro que Rato no traga a Gallardón, o no lo hacia hasta ahora, y este es uno de los motivos por lo que apoya a Aguirre en su afán de aplastar un Alcalde de Madrid al que Rajoy no ha tenido más remedio que dar bola en la Ejecutiva Nacional para evitar su marginación en la Regional. Por si fuera poco esto, también nos encontramos con un Rajoy con problemas en el partido y con una buena proyección electoral (vía encuesta) derivada de la crisis. Un Rajoy del que se dice, comenta, rumorea… ayudó a filtrar el escándalo de Gescartera para cargarse a Rato de la carrera sucesoria. Hecho que redujo las pocas opciones que le quedaban a Rato tras su oposición a la intervención española en la Guerra de Irak (y que manifestó por vía indirecta). En suma, Rato perdió la carrera y se separó, y mucho, de Rajoy. Sin embargo, y pese a la distancia, Rajoy se ha convertido en el máximo defensor del ex Ministro de Economía. Mientras que Aguirre, que contaba con el apoyo y defensa de Rato, ahora resulta que no le quiere para su Caja de Ahorros. Por tanto, en los últimos meses tenemos la siguiente jugada: Aguirre, una niña de Rato, de repente y sin saber cómo ni por qué, no quiere saber de él y quiere dejarle el chiringuito económico de la Comunidad de Madrid a González, su vicepresidente y hombre de confianza de ella. Algo normal desde el punto de vista del control político de la administración de la cuarta entidad financiera de España. Pero lo que sorprende más aún es que al mismo tiempo, los enemigos de Rato se han convertido en sus máximos valedores, apoyándolo en un “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. Un cambio de posicionamiento que Aguirre ha tratado de salvar argumentado que Rato es un candidato estupendo pero que ella no elige al Presidente de Cajamadrid.
Tras este resumen, y teniendo en cuenta que el proceso renovador de la Caja está paralizado por el juzgado gracias al Ayuntamiento de Madrid, tenemos la jugada en toda su dimensión. Con las primeras encuestas electorales favorables a nivel nacional para el Partido Popular (sólo encuestas, no se confundan con votos), parece que Rajoy llegará a las Generales de 2012. Esto hace que la batalla por la sucesión entre Gallardón y Aguirre cambie de perspectiva. Gallardón sabe que tiene muy difícil a día de hoy cargase a Rajoy. No tiene los apoyos necesarios y, más o menos, trabajan públicos circundantes en el PP. Por su parte Aguirre, tras su marginación en el Congreso popular de Valencia, ve pocas opciones y, con una eventual victoria en 2012, es consciente de que sus aspiraciones acabarían. Por tanto, en dos años debe acabar con el Alcalde, como máximo competidor, y con el Presidente de su partido. Un esfuerzo que todavía no había empezado, no de una manera pública al menos, y para el que Gallardón se ha adelantado dando el primer golpe a través de su fiel escudero. Por supuesto, Gallardón, que sabe que nada tiene que hacer, también hace sus cálculos y trata de eliminar a su competencia por lo que pudiera pasar.Con Cobo poniendo a parir a Aguirre, y ésta pidiendo la cabeza del Vicealcalde a la Dirección Nacional de los populares por las ofensas contra “el Gobierno más importante que tiene el PP en España”, se da rienda suelta a un nuevo enfrentamiento. Rajoy, de momento, pasa del tema, pide tiempo y convoca a los suyos a una reprimenda. Pero, ¿dónde está la jugada? Fácil. Si Rajoy expedienta a Cobo, Gallardón recibirá un nuevo correctivo, con el que podría provocar un órdago más, Aguirre reforzará su posición y todo quedará, más o menos, como hasta ahora. Sin embargo, si Rajoy pasa y sólo amonesta levemente a Cobo, se evidenciará la distancia entre la Dirección Nacional y la Regional, que después de pedir la cabeza del injuriante y mover a sus leales dentro del partido, quedando en evidencia Aguirre. Un subordinado injuria a su máxima responsable y no recibe castigo. Su posición de poder quedaría tan tocada que, en mi opinión, sólo le quedaría una opción: la dimisión como Presidenta del Partido Popular de Madrid. Una dimisión que, lógicamente, la alejaría de una eventual candidatura a la Presidencia del Gobierno. En caso, claro está, de abrirse este proceso.
¿Esta puede ser una jugada maestra? Para Gallardón desde luego, pero vayamos más lejos aún. ¿Dónde puede estar la auténtica jugada? Pues muy probablemente, y sin buscarlo necesariamente, el posible máximo beneficiado sea un Rajoy que observa, una vez más, la eliminación de la competencia a su sucesión. Expliquémoslo. Rajoy es heredero de su propia historia y de sus maestros. Algo que nadie puede evitar. Y conoce bien cómo hay que hacer para que nadie te quite la silla. Y es que en tiempos de Alianza Popular, Manuel Fraga, Presidente y fundador del partido, vivía bajo una máxima organizativa: divide y vencerás. Don Manuel se esforzó en situar en los puestos claves de AP a personas que se llevaban mal con otros pares, de modo que se aseguraba que nunca unirían sus voluntades para luchar contra él. De este modo su posición no se veía amenazada en ningún momento y era fácil atajar cualquier intento de subvertir el orden establecido. Y aquí es donde puede estar la jugada maestra. Pues si Rajoy pasa de unos y otros, y castiga calculadamente a Cobo, provocará un cierto linchamiento a Gallardón y un cabreo de Aguirre. Es decir, más división entre ellos y menos fuerzas que puedan amenazar su posición de poder dentro del PP, aún cuando aparentemente es tan débil. En conclusión, Rajoy sigue ganando con las broncas de Gallardón y Aguirre y, pese a ser un líder que ha perdido dos elecciones, una de ellas viniendo de una mayoría, sigue en su puesto.- Mariano, las lentejas se están pegando…
- Por mi, como si se matan.
Etiquetas: Esperanza Aguirre, Gallardón, Partido Popular, sucesión











![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://i84.photobucket.com/albums/k20/ottinger_2006/valid-rss.png)
![Validate my Atom 1.0 feed [Valid Atom 1.0]](http://i84.photobucket.com/albums/k20/ottinger_2006/valid-atom.png)





















