


Etiquetas: Carlos Berzosa, Esperanza Aguirre, Servicios Públicos, Universidad Complutense de Madrid



Etiquetas: Carlos Berzosa, Esperanza Aguirre, Servicios Públicos, Universidad Complutense de Madrid
Hace tiempo que lo dijimos aquí. Y lo dijimos no por ser innovadores sino por ser unos plagiadores profesionales: uno ve las cosas según las mira. Es decir, haciendo nuestra aquella preciosa frase (otro plagio) de “saber mirar, es saber amar”, uno ve todo por igual, pero lo mira según sus intereses. Si lo quieren de otra manera, uno percibe y el cerebro ve. De esto hay hechos un montón de estudios. Principalmente por aseguradoras, aquello de los coches rojos son vistos como más agresivos y se tiene una conducción más reactiva frente a ellos y, por supuesto, los especialistas en marketing, que no hacen más que estudiar para vender cada día más y mejor. También hay ejemplos como el de la famosa pupila dilatada, que ya explicamos en su día, dentro de la biología que ha derivado en aplicaciones de todo tipo.
Y hablando de mercados, qué mejor mercado y más variopinto que el político. Uno en el que todo este tipo de cuestiones son plenamente estudiadas para maximizar las opciones de un candidato o partido. Ya hemos puesto un montón de ejemplos de logos, colores, gestos de los políticos, etc. e incluso introducimos la variable, en el caso de las últimas de Estados Unidos, racial. Ser negro era una ventaja para capitalizar una idea de cambio, de modernidad, etc., y también en sentido negativo, faltaría más. Por supuesto, y tratándose de los EE.UU., estudio al canto, ¿cómo has votado en función del color que le aprecias a Obama? Pues lo resultados son claro, pero primero contemos en qué consistió el estudio.
Una apreciación racial en la que no se entra en el caso de McCain, cuyas fotografías de tres tonos fueron elegidas en una distribución homogénea por toda la muestra seleccionada, sin que la opción electoral determinase la fotografía elegida. Cuando se trata de un blanco parece que la distribución entre más positivo o negativo carece de un interés significativo o, al menos, determinante para el voto. Un hecho que podría ser preocupante para un Obama que necesita una sociedad estadounidense más madura para el cambio que pretende. ¿Cómo afrontar reformas más profundas con una América que podría no haber cambiado tanto como algunos creen?Etiquetas: barack obama, estereotipo, marketing politico
Esta expresión, presunción de veracidad, es toda una suma de conceptos en sí misma. Ya había oído hablar de ella, pero nunca la había empleado. En mi profesión huimos tanto de lo jurídico que a veces uno se pregunta por qué explicar la Constitución cuando no es más que una Norma. En fin, el caso es que en medio de una pensada para preparar un recurso a una multa de aparcamiento, apelé a todos mis conocimientos para enfrentarme lo mejor posible al ‘no pago’ de 180€. Por supuesto, la suma de todos mis conocimientos incluía, qué duda cabe, una fundamental, Google. Qué gran universo para hacer acopio de sentencias, decretos, ordenanzas, recursos, defectos de formar y nulidades en general.Etiquetas: multas de aparcamiento, pataletas, recurso administrativo, recursos, S.E.R.
Etiquetas: Rita The Singer
No mucho tiempo atrás Aguirre afirmó que era una buena aficionada al mus. Debió tomar nota de esto su archienemigo, un Gallardón que ha decidido jugar, una vez más, una nueva partida de ese juego en el que las cartas están marcadas por varias personas, el tapete no es regional sino nacional y el árbitro es parte implicada en el desarrollo de la acción.
Tras este resumen, y teniendo en cuenta que el proceso renovador de la Caja está paralizado por el juzgado gracias al Ayuntamiento de Madrid, tenemos la jugada en toda su dimensión. Con las primeras encuestas electorales favorables a nivel nacional para el Partido Popular (sólo encuestas, no se confundan con votos), parece que Rajoy llegará a las Generales de 2012. Esto hace que la batalla por la sucesión entre Gallardón y Aguirre cambie de perspectiva. Gallardón sabe que tiene muy difícil a día de hoy cargase a Rajoy. No tiene los apoyos necesarios y, más o menos, trabajan públicos circundantes en el PP. Por su parte Aguirre, tras su marginación en el Congreso popular de Valencia, ve pocas opciones y, con una eventual victoria en 2012, es consciente de que sus aspiraciones acabarían. Por tanto, en dos años debe acabar con el Alcalde, como máximo competidor, y con el Presidente de su partido. Un esfuerzo que todavía no había empezado, no de una manera pública al menos, y para el que Gallardón se ha adelantado dando el primer golpe a través de su fiel escudero. Por supuesto, Gallardón, que sabe que nada tiene que hacer, también hace sus cálculos y trata de eliminar a su competencia por lo que pudiera pasar.
¿Esta puede ser una jugada maestra? Para Gallardón desde luego, pero vayamos más lejos aún. ¿Dónde puede estar la auténtica jugada? Pues muy probablemente, y sin buscarlo necesariamente, el posible máximo beneficiado sea un Rajoy que observa, una vez más, la eliminación de la competencia a su sucesión. Expliquémoslo. Rajoy es heredero de su propia historia y de sus maestros. Algo que nadie puede evitar. Y conoce bien cómo hay que hacer para que nadie te quite la silla. Y es que en tiempos de Alianza Popular, Manuel Fraga, Presidente y fundador del partido, vivía bajo una máxima organizativa: divide y vencerás. Don Manuel se esforzó en situar en los puestos claves de AP a personas que se llevaban mal con otros pares, de modo que se aseguraba que nunca unirían sus voluntades para luchar contra él. De este modo su posición no se veía amenazada en ningún momento y era fácil atajar cualquier intento de subvertir el orden establecido. Y aquí es donde puede estar la jugada maestra. Pues si Rajoy pasa de unos y otros, y castiga calculadamente a Cobo, provocará un cierto linchamiento a Gallardón y un cabreo de Aguirre. Es decir, más división entre ellos y menos fuerzas que puedan amenazar su posición de poder dentro del PP, aún cuando aparentemente es tan débil. En conclusión, Rajoy sigue ganando con las broncas de Gallardón y Aguirre y, pese a ser un líder que ha perdido dos elecciones, una de ellas viniendo de una mayoría, sigue en su puesto.Etiquetas: Esperanza Aguirre, Gallardón, Partido Popular, sucesión
La corrupción es un fenómeno que algunas democracias padecen con más o menos sentimiento de resignación. En España, sin duda, estamos cubiertos de este sentimiento. Tanto que estas Navidades podemos regalar cesta de resignación, sustituyendo el muy cotizado jamón, a diestro y siniestro. Es por ello que cuando uno se topa con tramas de corruptelas como las de Valencia, a nadie le sorprende, no el hecho en sí mismo, que durará lo que dure la atención mediática, que en el lugar donde está el epicentro del escándalo, el partido implicado esté manteniendo (e incluso subiendo) en intención de voto. En una lectura averiada o defectuosa de los principios políticos del maquiavelismo, aquello de que no se puede ir a un pueblo a decirle que haga algo por la fuerza porque hará lo contrario, los valencianos (encuesta en mano) pasan del tema y apoyan a su Presidente.
Siguiendo con la lógica, una vez que tenemos el pueblo adocenado, llega la necesidad de hacerlo cómplice. No basta con que acepte su destino, y no se sorprenda de las cosas que ve, sino que debe verlo con toda naturalidad. Me explico. Si la corrupción desciende a los ciudadanos, de un modo tan natural que no sorprenda, éstos empezarán a caer en sus propias corrupciones. Así, se sabe y se comenta que fulano ha enchufado a su hijo en tal sitio o que mengano hizo tal trampa en Hacienda para pagar menos. Pequeñas corrupciones que terminan haciéndote tan cómplice que algunos piensan que de estar en el lugar del político también pillarían la pasta que pudieran. De este modo no nos llama la atención frases como todos roban. Efectivamente, todos lo hacen.
Curiosamente, la única sociedad en España lo suficientemente avanzada, en términos estructurales, que no en cultura política, como para poner a funcionar un sistema democrático en sentido moderno, era la sociedad de finales del franquismo. Sin embargo, y con un pueblo capaz de soportar un nuevo modelo, carecía del impulso cultural necesario para desprenderse de su habitual papel de rinconera, en el que el pueblo espera que otros que saben más que él decidan qué se debe hacer. Y así tuvimos una Transición hecha por las elites para las elites que consagró el modelo político tradicional de España con una enorme efectividad, pues a día de hoy, con una sociedad mucho más evolucionada, seguimos condenándonos a resignarnos por lo que nos toca. Eso sí, con una halo de esperanza, como la señora de la postal, que busca en la Lotería una salida a sus problemas… algún ente superior nos salvará.
Sin duda, uno de los premios más curioso de los que se han concedido últimamente fue el Príncipe de Asturias, en su categoría deportiva, a un Fernando Alonso que, por aquel entonces, no había ganado aún su primer mundial en la F1. Una especie de premonición. Una recompensa a algo que todavía no había sucedido para darse publicidad y pompa a unos premios que en realidad no cuentan con el prestigio que dicen tener. Aún así, fácilmente explicable, pues uno de los patrocinadores de estos premios es el mismo que en ese momento publicitaba el piloto, lo que llevó a una regla de tres de lo más sencilla.
Recuerdo, por ejemplo, la concesión del premio en el año 1994 a Arafat, Peres y Rabin (esta era fácil pues es la más sonada de los últimos tiempos) por las conversaciones de paz en el conflicto palestino-israelí. Al margen del historial de los premiados, lo realmente curioso es lo poco que les duró la paz y las ganas de buscarla. Y es ahí donde mas me falla la Academia sueca. Pues lo normal sería que no haciendo las cosas bien, reclamasen la devolución del premio y la caída al infierno de los premiados irrespetuosos con su distinción al pacifismo.
Pero que los muy fans no se preocupen de momento, pues parece que la imagen sigue sin mácula. Obama como político es una promesa por cumplir que encuentra su mejor campo de acción en la complicidad de una prensa que le adora, le quiere y le permite todo tipo de excesos. Hasta tal punto que puede contagiar a los rancios miembros del COI que hacen cola por saludarse y hacerse una foto con él (algo que parece Camps también querría), la Academia sueca (que también quiere su discurso y foto) y hasta seguro el mismísimo Real Madrid, que ya me está faltando una invitación para ir al palco del Bernabeú.Etiquetas: barack obama, el síndrome de Ottinger, premino nobel
Cuando uno se sienta a escribir para un blog como este, presuntamente pegado a la actualidad, en muchas ocasiones, por las ocupaciones del día a día, esa actualidad se pasa y parece que la oportunidad de comentar algo ya ha pasado. Este era el caso del último asunto de Estado: la foto de las hijas de Rodríguez Zapatero. Después de un periplo por Málaga, congreso de Ciencia Política incluido, parecía que la oportunidad de hablar sobre el pollo montado a costa de la fotogenia de las hijas de Zapatero había pasado. Sin embargo, y casi sorpresivamente en un país con millones de parados, subida de impuestos, principal partido de la oposición con múltiples casos de corrupción, un Raúl que sigue sin ser convocado a la selección… el tema de más importancia mediática sigue siendo la dichosa foto. Una miseria intelectual más, aunque se agradece que este asunto desplazase a la guerra del estercolero con patas, más conocido como Belén Esteban, con el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.
Pero al margen de este empleo descarado de las plataformas del fácil sentimiento, la polémica siempre ha venido por las cosas que se pueden o no sacar en los medios fuera de lo que quieren enseñar. Y llegados a este punto, y tomando partido en el asunto central de esta entrada, creo que sí deben salir los hijos de los políticos si forman parte de actos públicos. Recuerdo, como caso más paradigmático, la boda de Ana Aznar. La hija del entonces Presidente que decidió celebrar su enlace matrimonial (link conyugal que dirían los modernos) en el Monasterio de El Escorial con tropecientos invitados, entre los que había que incluir algún Jefe de Estado y de Gobierno. Una apoteosis ceremonial que levantó, como es lógico, una expectación mediática que le costó al Estado un dinerito. En suma, un follón que provocó que todo el mundo opinase, criticase y hasta parodiase en obra de teatro. Que tendría gracia que las tímidas quejas de Moncloa, en aquella ocasión, hubiesen pasado a mayores.
Y en segundo lugar, en lo relativo al atuendo, cuando uno quiere tapar algo, no debe decir que lo está tapando. Yo no digo que Zapatero se avergüence de sus hijas por su manera de vestir. Ni mucho menos. La petición de retirada sólo trataba de proteger su derecho a la intimidad, pero no sólo no lo ha conseguido sino que los fotomontajes circulan libremente por la red, haciendo mofa de las menores (algo que seguramente sea delito) por ir vestidas con las características ropas de una tribu urbana muy concreta. Por tanto, la intención de proteger ha terminado causando que todo el mundo, medios internacionales incluidos, estén juzgando el asunto y centralizando la cuestión en las apariencia de las dos hijas. Cosa un tanto lamentable pero que entra dentro de la lógica de negocio de este tipo de acontecimientos. ¡Zapatero se avergüenza de sus hijas! Es el único titular que nos ha faltado. No me digan que no.Etiquetas: fotografía, medios de comunicación, Zapatero




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